Hoy ya no se puede imaginar una empresa, organización que se precie de tal que no exista en el mundo web 2.0. No es una moda, es una realidad.

Cuando escuchamos de una organización que ofrece servicios cualquiera sea la naturaleza del mismo, desde un club social, universidad, entidades profesionales, consultoras profesionales, organizaciones públicas y privadas, lo primero que preguntamos es ¿Tiene página web?

Dice Pilar Jericó en “El jefe de James Bond y la transparencia en las organizaciones” Antes, cuando no existían las tecnologías de la información, la gente se guardaba los secretos bajo llave para mantener su poder. Ahora, si la información circula por las redes, ¿cuál es el valor añadido que aporta quien sólo sabe guardar llaves? Así pues, la buena noticia es que con la transparencia se acabaron los trabajos cuyo único valor añadido era el de guardador información. Cuanto más sepan los directivos sobre como instaurar la transparencia en sus organizaciones, más valor añadido se podrá crear…”

La información no debe estar encerrada en un castillo medieval, una empresa que comunica es una empresa “viva” que termina “dialogando” con sus stakeholders, agregando valor en su activo.

Hace un tiempo, buscando información para un trabajo práctico en la facultad, sobre una actividad que se realiza desde el siglo XVII, que es la fabricación de ladrillos de adobe, encontré gracias a que la comunidad de Punta Taitalo, así se llama el lugar en Corrientes, Capital, construyó un página web, donde pude enterarme de sus vivencias, sus necesidades y sus aspiraciones, sus productos, es un ejemplo.

Este video en el que se realiza una entrevista a Antonella Broglia en Universia.tv,  que comparto, me parece muy bueno para seguir hablando sobre los cambios que se están produciendo en el medio, en muchos aspectos ya han cambiado nuestra vidas, van a generar nuevas formas de trabajo y también nuevos paradigmas en la gestión de personas.