Los  creadores de la teoría neoclásica del capital humano fueron T. Schultz, G. Becker y J. Mincer.

T. Schultz (1961) analiza a la educación como una inversión puesto que proporciona en el futuro la posibilidad de obtener mejores ingresos.

G. Becker (1964) teoriza sobre la decisión individual de invertir en capital humano. Define a esta inversión como “la actividad que repercute sobre la renta monetaria y psíquica futura a través del incremento de los recursos incorporados a los individuos”.

Su esquema parte de la proposición de que la productividad futura sólo puede aumentar mediante un costo, de lo contrario existiría una demanda ilimitada de formación.(Reflexiones acerca del alcance y limitaciones de la teoria del capital humano - Natalia Soledad Krüger (Universidad Nacional del Sur - CIC)

Becker y Mincer han aplicado la idea de que los trabajadores son heterogéneos debido a sus diferencias de capacidad productiva útil en el mercado laboral.

Mincer hace hincapié en las competencias adquiridas durante la práctica profesional como parte del capital humano.

De acuerdo a los cambios tecnológicos, operativos y de gestión en las formas de producción,  la transformación de los empleos y las competencias cabe preguntarse ¿Cuál es la vida útil de los conocimientos adquiridos en la educación formal y en la obsolescencia de las experiencias obtenidas de la práctica profesional?

Puede ser que una de las posibles respuestas sea, que depende del contexto industrial, económico de la región donde analicemos, de los cambios que se incorporen a la forma de comercializar, de producir, de administrar.

Siguiendo este razonamiento, puede ser que la vida útil de los conocimientos esté relacionado a la rapidez o lentitud de incorporación al ámbito económico de los procesos mencionados.

Para que las inversiones realizadas con el fin de aumentar el capital de conocimientos no se desvaloricen con el tiempo es necesario realizar reinversiones periódicas.

Otras de las cuestiones que animan o desaniman dependiendo del estado en que uno se encuentre es ¿Qué valor tiene la práctica profesional? Creo, que a veces está sobrevalorada, cuando se trata de dar más peso a la experiencia profesional por sobre la adquisición de nuevos conocimientos.

Porque la necesidad de responder a los cambios, hace plantear la “experiencia profesional” más bien en términos de desfasaje de las competencias adquiridas, de si resultan obsoletas o si están vigentes.

La actuación en escenarios pasados no implica un buen desempeño futuro, porque los cambios son permanentes por lo que la experiencia debe ir acompañada de actualización profesional. En un artículo publicado en abc Recursos Humanos   Se busca gerente SIN experiencia, excluyente”     dice “Es evidente que un veterano gerente sabe más que un principiante. Pero la experiencia puede inducirlo a aplicar lecciones equivocadas, con nefastas consecuencias para el proyecto que esté liderando.”

La experiencia profesional es un “cuello de botella” para los profesionales noveles, que ante una vacante, se encuentran con que uno de los requisitos son la edad y contar con 2 o 3 años de experiencia. Se suele escuchar ¿Cómo voy a tener esa cantidad de años de experiencia, si acabo de recibirme?

Y aquí surge otro aspecto interesante, ¿Es conveniente realizar Pasantías cuando se está cursando la carrera? Puede ser una alternativa para sumar experiencia en el campo profesional.

La capacitación por sí sola no resuelve el problema del desempleo, ni es sinónimo de empleo, si las condiciones macroeconómicas no son las óptimas, sin embargo brinda mayores posibilidades para insertarse en el mercado laboral.

La pregunta a responder es ¿Qué se privilegia a la hora de valorar a un candidato, la experiencia o los conocimientos actualizados? ó ¿se trata de lograr un equilibrio?

Enlace de interés:

Cuadro 7-11

Provincia de Corrientes. Población de 20 años y condición de actividad según disciplina, área de estudio y sexo. Año 2001