“Daría el 100% de lo que sé por el 50% de lo que ignoro”. Sócrates
Cuando hablamos del capital intelectual, como parte integrante necesaria de una empresa para alcanzar los objetivos propuestos, estamos hablando de un capital que no tiene límites en su crecimiento.
El economista J. K. Galbraith introdujo en 1969 el término capital intelectual. A principios de los noventa se utiliza con más fuerza este término como sinónimo de activos intangibles para diferenciarlo de los pasivos intangibles.
El capital intelectual se estudia en sus distintos ámbitos: las personas -inteligencia humana-, la organización -el know-how- de la empresa, las patentes y las marcas- (tecnología) y del reconocimiento del mercado a través de sus outputs -satisfacción de una cartera de clientes- y de su capital social.
Desde entonces se ha intentado identificarlos y medirlos, con la aplicación de distintos modelos puesto que es reconocido como uno de los pilares que hacen crecer a las empresas.
Así como hay activos intangibles también existen los pasivos intangibles, las tendencias actuales desarrollan líneas de investigación sobre como gestionar estos pasivos intangibles.
Harvey y Lusch (1999) los clasifican en dos grandes grupos y cuatro categorías
| Pasivos
intangibles potenciales
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Pasivos intangibles internos | Pasivos intangibles externos
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| Resultantes de
procedimientos
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| Resultantes de la
actuación humana (empleados)
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| Resultantes de la
información
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| Resultantes de la
estructura de la organización
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Clasificación de los pasivos intangibles.
Fuente: Harvey y Lusch (1999)
Tal como indica el informe del proyecto Meritum (2001), es preciso tener en cuenta que no todos los intangibles son activos. Existen elementos que representan fuentes de destrucción de riqueza futura que se pueden denominar “pasivos intangibles”. Un ejemplo claro son las contingencias no reflejadas en los estados financieros que algunas empresas se han encontrado como consecuencia de su impacto medioambiental o por un clima laboral enrarecido o conflictivo como consecuencia de la insatisfacción -justificada o no- del personal.
Fuente (en bastardilla): © Intangible Capital - Nº 13 - Vol. 2, pp. 277-307, Julio-Sep de 2006 - ISSN: 1697-9818 (Cod: 0073)
Editorial - La evolución del capital intelectual y las nuevas corrientes 282
M. Garcia-Parra, P. Simo y J.M. Sallan
Como dice Peter Druker “No se puede gestionar lo que no se puede medir” por lo tanto es necesario desarrollar metodologías que hagan posible individualizar aquellos activos que agregan valor a las organizaciones que pueden generar un desarrollo sustentable en el largo plazo e identificar a los pasivos intangibles que destruyen riquezas y auguran pérdidas futuras (García-Parra et al., 2004a)
Sería interesante encontrar una manera de identificar cuales son los activos intangibles y cuales los pasivos intangibles que componen la economía del capital intelectual de las empresas en nuestra región y elaborar metodologías para cuantificarlos.
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