Para desempeñar eficientemente un trabajo, es necesario poseer los conocimientos y habilidades necesarios. Saber como y cuando aplicarlos determinan la eficiencia y eficacia en el puesto. Es decir, poseer las capacidades cognitivas como contar con un coeficiente intelectual normal o alto, son necesarias para aprender aspectos técnicos.

No obstante, la realidad nos demuestra que esto no es suficiente para hacer carrera en el trabajo o tener éxito laboral.

CExisten personas brillantes intelectualmente pero carecen de habilidades personales a la hora de relacionarse con los demás. La capacidad de manejar inteligentemente las relaciones personales e interpersonales influyen en la satisfacción laboral, la motivación, en el clima laboral, en la posibilidad de resolver los conflictos.

Al decir de Daniel Goleman, en La inteligencia emocional, las emociones pueden manejarse con mayor o menor destreza y requieren un singular  conjunto de habilidades, o sea, se pueden aprender.  La aptitud emocional es una meta-habilidad y determina lo bien que podemos utilizar cualquier otro talento, incluido el intelecto puro.

Existen ciertas habilidades personales que no se enseñan en la educación formal  que son necesarias en la práctica profesional para crear y mantener un buen clima laboral, ser comunicadores eficientes, tener la capacidad de motivar a las personas, practicar la empatía.

Según Gardner, en “La inteligencia emocional” (Goleman, Daniel, 2000) la inteligencia interpersonal se divide en cuatro habilidades distintas: el liderazgo, la capacidad de cultivar las relaciones y mantener las amistades, la capacidad de resolver conflictos y la destreza en el tipo de análisis social.

La inteligencia interpersonal es la capacidad para comprender  a los demás, qué los motiva, como operan, como trabajar cooperativamente con ellos.

La inteligencia intrapersonal es la capacidad de formar un modelo preciso y realista  de uno mismo y ser capaz de usar ese modelo para operar eficazmente en la vida.

Es evidente, que manejar las emociones inteligentemente, requiere un conocimiento de uno mismo, desde como enfrentar las decepciones, cultivar un trato amable con las personas, la capacidad de delegar proporcionando la información necesaria, ser un líder democrático hasta saber como señalar errores y cuando recompensar, los cuales agregan valor al coeficiente intelectual y establece diferencias entre las personas.

Los responsables de la gestión del capital humano,  reconocen que un personal satisfecho, motivado, se siente comprometido con el trabajo, que las recompensas más valoradas por los empleados no solo son las monetarias sino las recompensas “mentales”, “simbólicas” o la posibilidad de lograr desarrollo profesional dentro de la organización.

¿Es posible mejorar y hacer crecer el capital humano en la empresa, si aparte de las competencias técnicas se promueve y trabaja con la inteligencia emocional?