Las personas están en permanente movimiento, ingresando y saliendo de las organizaciones. En situaciones de empleo y desempleo. 

Según Chiavenato, en su libro “Administración de Recursos Humanos”, quinta edición, el mercado laboral o de empleo está conformado por las ofertas de trabajo o empleo hechas por las organizaciones en determinado lugar y época. Está definido por las organizaciones.

El mercado de recursos humanos, está conformado por el conjunto de individuos aptos para el trabajo,  en determinado lugar y época. Lo define el sector de la población que está en condiciones de trabajar o está trabajando.

Es decir está formado por los candidatos reales y los candidatos potenciales. 

El mercado de recursos humanos y el mercado laboral, dice Chiavenato, que actúan como imágenes ante un espejo, es decir, el comportamiento de uno influencia sobre el comportamiento del otro”. 

En Economía, hablamos de demanda y oferta de trabajo. La primera es realizada por las organizaciones y la segunda por las personas que ofrecen su trabajo. 

Esta dinámica de demanda de trabajo y oferta, no está en perfecto equilibrio, de lo contrario estaríamos viviendo en un cuento maravilloso, sino que siempre está desplazada hacia un lado de un continuum, entre demanda y oferta de empleo. 

Quisiera hacer una reflexión personal acerca de cómo percibo estos mercados  en la vida real.  Creo que están conformados por las relaciones sociales que se establecen, permanecen, se rompen y se vuelven a crear. 

¿Qué quiero decir con esto? Cuándo las personas buscan trabajo, generalmente inician haciendo un sondeo que implica preguntar sobre alguna vacante a los amigos, parientes, a las relaciones más laxas. Luego de este ámbito, comienza la búsqueda más “formal”, la lectura de los clasificados de diarios, el envío de cartas de presentación, CV, entre otros. 

Cuando las empresas buscan candidatos para cubrir alguna vacante, lo hacen según la política de la empresa, primero entre sus propios empleados, también  reciben recomendaciones de “conocidos” de sus propios empleados, luego mediante consultoras,  carteles en la empresa, colocación de avisos en diarios, entre otros canales para que los candidatos acudan a la empresa ante la  demanda de empleo. 

Como vemos, son todas actividades que involucran y se valen de las relaciones entre las personas, actúan como catalizadores, por eso cuanto más amplia sean nuestras redes, mayores son las posibilidades de conseguir empleo, o detectar necesidades en ambos mercados para aquellos que consideran que pueden resolver estas cuestiones de demanda y oferta. 

Los empleos, tienen “fecha de vencimiento”, dependen del tipo de contrato de trabajo que se proponga, de la actividad de la empresa, de las situaciones -necesidades personales del trabajador. 

Por lo tanto el cultivo  de estas relaciones sociales se vuelve cada vez más necesario e importante. El ser “visible” es una condición para estas redes de relaciones.

Me gusta pensar a estos mercados como grandes redes, de relaciones sociales, que hacen mover la demanda y oferta de trabajo. Si hablamos de relacionarnos, es fundamental saber comunicarnos eficientemente porque es la primera imagen que ofrecemos ante personas que conocemos y ante otras que no conocemos. 

En el siguiente video, Manuel Velasco Carretero explica como actúan las redes de contactos.