Así como en las familias conviven personas de distintas generaciones, en los lugares de trabajo también sucede lo mismo.

Estas diferencias generacionales impactan en la (in) comunicación, en la capacidad de integración en los grupos en el lugar de trabajo, a veces positivamente y otras no tanto.

Algunas veces estas interacciones son beneficiosas puesto que los de mayor edad actúan como mentores de los más nuevos y estos aportan  técnicas y conocimientos actualizados.

Pero no siempre las relaciones interpersonales toman estos rumbos y a veces adquieren otros matices, tornándose más complicadas, porque el “nuevo” que suele ser el de menor edad trae consigo una forma de hablar diferente, nuevos conocimientos, otras necesidades, que son distintas a la de los compañeros de trabajo de mayor edad.

Aunque cabe aclarar que estas complicaciones en las relaciones interpersonales  no siempre se dan por diferencias generacionales en la empresa, también pueden obedecer a otras causas.

Si repasamos, los distintos nombres que aluden a las generaciones, por orden de aparición, en primer lugar está la generación baby boom, que es una expresión inglesa surgida tras la Segunda Guerra Mundial, para definir el período de tiempo con un extraordinario número de nacimientos que se dió entre 1946 y 1964.

Expresa Cristina Simón, en Duelo generacional en las empresas; para los baby boom los años críticos de incorporación al mercado de trabajo, entre mediados de los 60 y finales de los 70, fueron de progreso en la mayor parte de los países europeos, y por ello generaron grandes expectativas de éxito.

Actualmente, ocupan los puestos de mayor responsabilidad en las empresas y han acumulado la mayor proporción de adictos al trabajo de la historia. El fenómeno del ‘yuppismo’ (del inglés “Young Urban Professional” Joven Profesional Urbano) nació también con esta generación.

En segundo lugar, la generación X, se debaten las fechas exactas que definen a esta generación, pero se suele considerar rangos como 1965-1980. (Personas que vivieron sus años de adolescencia en los años 1980 y principios de los años 1990).

Según Paula Molinari en “Las características laborales de la Generación X” las principales características de esta generación en relación con el mundo del trabajo son:

1) Individualistas

Los miembros de la generación X no creen en las empresas, ni en sus promesas y desconfían de sus jefes. Sólo confían en sí mismos y enfatizan el auto-desarrollo. No toleran los tiempos de las organizaciones y aspiran a que éstas se muevan con sus tiempos.

2) Búsqueda de un balance entre vida personal y laboral

En oposición a los Boomers, que “vivieron para trabajar”, los X “trabajan para vivir”. Ellos se niegan a pagar el alto costo de no dedicar tiempo a la familia ni a los amigos. Por lo tanto, frente a una propuesta laboral que pueda deteriorar este balance, buscan inmediatamente la compensación (¿cuánto hay?).

3) Tienen una nueva concepción del espacio y tiempo

Los X son orientados a resultados y no los relacionan con el tiempo de permanencia en el trabajo. Para ellos, trabajar no es estar en la empresa sino lograr los objetivos. Por lo tanto, no toleran la “reunionitis” y la política corporativa, ya que las ven como una pérdida de tiempo privado.

4) Valoran la informalidad en la vestimenta y en el trato. Buscan estar cómodos y ser ellos mismos.

5) Los X buscan una relación informal, transparente y directa con la autoridad.

Valoran a los jefes profesionales y que obtienen resultados. Aborrecen los contextos que marcan la distancia entre niveles jerárquicos y la burocracia.

6) Buscan desafíos continuamente, nuevas experiencias para aprender y aumentar su principal activo (ellos mismos).

Tienen terror al estancamiento. Así, buscan un “feedback” contínuo y valoran a los jefes con la capacidad de transmitir conocimientos y aconsejar.

7) Por su orientación a los resultados, valoran los contextos con una adecuada estructura de premios y castigos. Se mueven bien en las meritocracias.

Me pareció interesante traer al artículo el blog de Manuel Delgado, quien analiza desde la brecha digital en la generación Y hasta los problemas laborales a los que se enfrentan las generaciones X. Si lo desean visitar la dirección es http://manueldelgado.com/tag/generacion-x/

Y en tercer lugar la generación Y que hace referencia a las personas nacidas entre 1982 y 1992, aunque actualmente se ha extendido ese rango para abarcar desde principios de los ochenta hasta el año 2000.

Paula Molinari, Directora de WHALECOM, consultora especializada en desarrollo y procesos de cambio, expresa “Los miembros de la Generación Y están ya entrando en el mundo del trabajo, alterando las reglas y desconcertando a los jefes. Fueron criados en un contexto de participación, alta valoración y aliento de sus vocaciones y preferencias.

Viven en un mundo de violencia, de SIDA, de calentamiento global y de sucesos terribles como el 11/9. Así, los Gen Y buscan el bienestar ahora y no trabajan para un futuro incierto.

La concepción del trabajo se modifica: esta generación busca placer y diversión en la oficina. La responsabilidad y el compromiso sólo surgen cuando encuentran sentido en lo que hacen.
Las culturas orientadas a la eficiencia tendrán más chances de retenerlos.

En diez años, estos jóvenes ocuparán las posiciones de management de las empresas, modificando radicalmente la forma de hacer las cosas. Dejará de importar el tiempo de permanencia en la oficina. Lo importante será el cumplimiento de los objetivos.

Los Gen Y abolirán la “reunionitis” propia de los boomers. Todo lo que pueda ser resuelto virtualmente no requerirá reuniones.

Esta generación valora la diversidad en todo sentido: edades, culturas, género y capacidades. Son los jugadores que se necesitan en un mundo global y “chato”, donde las fronteras territoriales pierden importancia.

Los Gen Y valoran los ambientes laborales con respeto por el otro, contacto con el management, posibilidad de participar y ser reconocido.

Así, pequeñas y medianas empresas tienen más posibilidades de ofrecerles lo que buscan. Las grandes organizaciones, por su parte, corren en desventaja. Es la primera vez en la historia que esto ocurre.

Velocidad en los procesos, variedad, diversidad, buen clima, buenas relaciones, un ambiente informal, participación, celebración y buenos jefes son las variables que componen el contexto laboral perfecto para la Gen Y, una generación que plantea nuevas demandas a las habilidades de los jefes y no temen abandonar las organizaciones cuando algo no les parece bien.

Mientras las generaciones anteriores “aguantaban”, estos jóvenes hacen realidad el viejo dicho: “se unen a las organizaciones por el dinero y se van por los jefes”.

“Es una generación que demanda, como las anteriores, cuestiones tradicionales relativas al salario, carrera, crecimiento, etcétera, pero que requiere mucha más libertad, menos reglas, más flexibilidad. Sin embargo, esta mayor libertad también les genera más ansiedad, más angustia. Entonces, ese pedido de libertad también viene acompañado con una mayor exigencia a los jefes de contención, de ayuda, de coaching. Casi como en una relación paternal, más que de jefe-empleado”, precisa Pablo Maison, director de RR.HH. de Unilever, en “Generación Y“.

Con algunos matices diferentes, en nuestro país, podemos reconocer estas características.

Es evidente entonces, que si el administrador de personas tiene en cuenta estas diferencias, en cuanto a como piensan, en que creen, cuales son las necesidades, los miedos de las distintas generaciones, pueden lograr una mejor empatía con las personas, ejercer un liderazgo efectivo y trabajar en pos de lograr un buen clima laboral.

En su lugar de trabajo ¿Cuántas generaciones de personas existen?