Cuantas veces nos hemos escuchado decir “cuando esté más sucio, lo limpio”, “es poco material para empezar a estudiar”, “desde mañana voy a llegar más temprano” y situaciones como éstas, en la que siempre estamos dejando para más adelante lo que no nos animamos a comenzar de una vez.

Son dilaciones que a veces las hacemos en forma consciente y otras no tanto.

No es mi intención hacer un análisis psicológico de la cuestión, solamente reconocer esta manera de ser y tratar de modificar nuestro comportamiento y evitar así algunos costos monetarios, afectivos y laborales.

Frecuentemente posponemos las obligaciones por que nos gusta sentir la presión sobre nuestra cabeza y recién actuamos, o porque siempre hay una mejor manera de hacerlo, porque no me animo, porque no me gusta …..y así.

Hay un término procrastinación o procastinación, (del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro) que es la acción de postergar actividades o situaciones que uno debe atender, por otras situaciones más irrelevantes y agradables (Wikipedia) que explica este proceder.

Alude a la actitud de retrasar tareas prioritarias que no nos gustan o no sabemos cómo hacer.

No se trata de un problema de gestión del tiempo. El procrastinador sabe perfectamente lo que debería estar haciendo, pero aun así lo posterga. ¿Por qué? Hay tres motivos principales:

Falta de motivación: Si la tarea nos parece aburrida, la retrasamos «para darle emoción»; o esperamos a estar “más inspirados”.

Dificultad: La complejidad de la tarea nos supera.

Indecisión: No conseguimos decantarnos por ninguna solución de entre las posibles.

¿A quién afecta?

Todos procrastinamos en algún sentido, dejando para el último minuto el estudio de un examen, retrasando una reunión conflictiva o pagando a última hora un recibo. La cosa pasa a ser un problema cuando nuestro trabajo y nuestra vida se convierten en una carrera constante para cumplir plazos. “Cuando la persona experimenta ansiedad -ante las tareas que debería estar haciendo - es un síntoma de procrastinación crónica”, dice Juan Francisco Díaz, psicólogo y profesor de la UCM” ( http://www.20minutos.es/noticia/125238/0/Nunca/dejes/manana/)

Y…Por casa  ¿cómo andamos?